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Boleros

El bolero como prenda de vestir surge en 1930 cuando Nina Ricci retoma el spencer y lo bautiza con el nombre de bolero.

A partir de entonces tras sucesivas interpretaciones, no nos ha abandonado.

Es una prenda que se adapta a todos las situaciones desde la más casual hasta esos momentos que requieren una presencia más elegante o festiva, incluso formando parte del atuendo de una novia.

Existen infinidad de diseños de boleros tejidos tanto en dos agujas como en crochet.

Uno de los patrones más sencillos de realizar es el que se teje como si se tratara de un chal rectangular cuyo ancho será el alto de espalda que queremos para el bolero. Debe ser aproximadamente la medida que va desde la base del  cuello hasta una altura que tape las escápulas.

Es necesario comparar esta medida con la del contorno del brazo; ya que si eres de brazos finos puede que la manga te quede más holgada de lo que deseas.

En ese caso quizás desees reducir un poco el ancho aunque te quede más corta. O realizar aumentos y menguados de forma proporcionada en la parte de la espalda con el fin de mantener el largo  sin agrandar el ancho de manga. Sin embargo hay que tener cuidado porque se puede producir un efecto “joroba”. Otra opción es realizar un puño para ajustar el ancho del chal al contorno del brazo.

En cuanto a la longitud la obtenemos, poniendo los brazos hacia delante y midiendo desde el punto dónde queremos que llegue la manga en un brazo hasta el mismo punto en el otro brazo, pasando por la espalda.

Para el montaje doblamos por la mitad el rectángulo longitudinalmente. Cosemos formando una manga, los centímetros que corresponden con la distancia del borde de la manga y la axila, en ambos lados del rectángulo. Y podemos darlo por terminado o añadir un borde a la zona central.

Para el borde retomamos puntos y tejemos con aguja circular las vueltas necesarias o realizamos una puntilla a crochet.

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